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El silencio del acusado y sus consecuencias en el proceso penal

El derecho a guardar silencio es un principio legal que garantiza a cualquier persona la facultad de negarse a responder las preguntas de los agentes judiciales o los funcionarios judiciales y a no declararse culpable.

Este derecho esta establecido en el artículo 118.1.g) de la Ley de Enjuiciamiento Criminal (LeCrim), como uno de los derechos que corresponden a las personas a las que se atribuye un hecho punible, en el ejercicio de su derecho de defensa.

Además, se garantiza en el artículo 17.3 de la Constitución Española cuando se indica que toda persona detenida debe ser informada de forma inmediata, y de modo que le sea comprensible, de sus derechos y de las razones de su detención, no pudiendo ser obligada a declarar.

También lo reconoce el artículo 24.2 CE, que asegura que todas las personas tienen derecho al juez ordinario predeterminado por la ley, a la defensa y a la asistencia de letrado, a ser informados de la acusación formulada contra ellos, a un proceso público sin dilaciones indebidas y con todas las garantías, a utilizar los medios de prueba pertinentes para su defensa, a no declarar contra sí mismos, a no confesarse culpables y a la presunción de inocencia.

EL SILENCIO NO PUEDE SER UN SIGNO DE CULPABILIDAD

Tal como ha interpretado la jurisprudencia, el hecho de guardar silencio no puede ser por sí mismo signo de culpabilidad. Es decir, una sentencia condenatoria no se puede basar en el silencio del acusado.

El Tribunal Constitucional ha entendido, en diversas sentencias, entre otras la número 161/1997, de 2 de octubre, que estos derechos residen en el corazón mismo del derecho a un proceso equitativo y enlazan estrechamente con el derecho a la presunción de inocencia.

Ciertamente el silencio no puede erigirse de ninguna forma como signo de culpabilidad. En ningún caso, una condena penal podrá basarse en el silencio del acusado pues ello vulneraría el derecho a la presunción de inocencia. Pero, ¿el silencio del acusado es siempre neutro?

Acontece que, en determinados contextos, no es algo totalmente neutral en sed de valoración probatoria. El silencio no puede sustituir o llegar a completar la ausencia o deficiencia de pruebas de cargo. Pero el silencio del acusado, en determinados supuestos, puede servir como dato corroborador de su culpabilidad.

En conclusión, el silencio del acusado puede ser como elemento corroborador de su culpabilidad, pero en ningún caso sirve para sustituir o reemplazar la insuficiencia de pruebas contra él. Es decir, siempre será necesario que la acusación aporte pruebas suficientes para declarar la culpabilidad del investigado.

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